La NASA dio a conocer las imágenes reales y en movimiento de la estrella de este sistema, Trappist-1, gracias a su telescopio espacial KeplerLa animación muestra la cantidad de luz detectada por cada píxel en una pequeña sección de la cámara a bordo del telescopio espacial Kepler.

La luz de Trappist-1, una estrella tenue y fría, de las denominadas enanas rojas, es el punto más claro en el centro de la imagen. Para Kepler, en cambio, no fueron directamente visibles los siete planetas del tamaño de la Tierra que orbitan en torno a ella, pero logró captar  las pequeñas oscilaciones en el brillo de la estrella cuando sus planetas se cruzan con la visión del telescopio, provocando oscilaciones en su intensidad. 

Los planetas en tránsito, cuando se cruzan entre la estrella y el observador bloquean una pequeña fracción de la luz estelar que produce minúsculas distorsiones en el brillo de su estrella.

Al tratarse de un sistema solar mucho más compacto que el nuestro, los planetas de Trappist-1 cruzan muy a menudo por delante de su estrella, proporcionando muchas lecturas a los astrónomos.

Un planeta del tamaño de la Tierra que pasa delante de una pequeña estrella enana ultrafría como Trappist-1 reduce menos de un 1% su brillo.

La NASA, además, ha puesto los datos en bruto a disposición de científicos y astrónomos aficionados para que puedan trabajar con ellos

 

 

 

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Hace casi una semana pudimos conocer la existencia de un sistema estelar a 39 años luz de distancia, el cual alberga 7 planetas similares a la Tierra, tres de los cuales se encuentran en la zona habitable. Los científicos han anunciado que un cuarto planeta también podría ser habitable, si consideramos otras condiciones.

Si los hallazgos del estudio son correctos, eso quiere decir que TRAPPIST-1h (el planeta más lejano de los descubiertos en esta estrella, que actualmente es considerado un exoplaneta helado), podría ser capaz de albergar océanos. 

Los astrónomos definen la zona habitable dependiendo de dos moléculas relacionadas a la vida en la Tierra: dióxido de carbono y agua. Según esta definición, la energía solar es tan escasa en la región externa de la zona habitable que el CO2 se congela, como sucede en Marte. En cambio, en la región interna la temperatura está por encima del punto de evaporación, lo que quiere decir que es muy caliente y los océanos pueden evaporarse, provocando un efecto invernadero acelerado. Esto podría haber sucedido en Venus hace muchísimo tiempo.

 

Uno de esos gases es el hidrógeno. Hace años los científicos propusieron que los planetas con atmósferas gruesas y llenas de H2 podían mantener la temperatura lo suficientemente cálida como para soportar agua líquida, incluso a una distancia de hasta 10 UA (unidades astronómicas), la misma que tiene Saturno con respecto al Sol. No obstante, ¿puede un planeta rocoso mantener una atmósfera rica en H2 durante los miles de millones de años necesarios para que la vida evolucione? Después de todo, el H2 es una molécula extremadamente liviana que puede escapar hacia el espacio.

Los astrónomos esperan comenzar a observar las atmósferas de planetas rocosos cercanos, para buscar señales de vida, con el lanzamiento del telescopio espacial James Webb en el 2018.

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